“Hubo una chica de la que me enamoré era destructiva como Frankenstein misteriosa como el monstruo del Lago Ness hubo una chica de la que me enamoré lloraba por puras pendejadas decía que me fuera y buscara algo mejor porque ella no tenía nada para mí, yo la respiraba y podía ver su rostro en cada hoja seca y cada nube celeste a veces me decía que yo le encantaba a veces me decía que no le gustaba a ratos me decía que la besara a ratos me decía que no me quería cerca nunca traté de entenderla sólo la amé porque cuando uno ama todo vale verga”
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(via bohemiofilosofico)